La Historia de las Flechas amarillas
La flecha amarilla es hoy es uno de los símbolos más internacionales del Camino de Santiago, pero ¿Quién fue el creador?
El hombre que lo empezó todo:
Elías Valiña, también conocido como “O cura do Cebreiro”, natural de Sarria y licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas y doctorado por la Universidad Pontificia de Salamanca, no solo fue el creador de las conocidas “flechas amarillas”, sino que también fue uno de los más importantes conservadores y promotores del Camino de Santiago como ruta de peregrinación y turismo. Esto lo verifica su tesis doctoral bajo el título El Camino de Santiago: estudio histórico-jurídico, la cuál ganó el Premio Antonio de Lebrija, concedido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

La relación de Elías Valiña con la ruta jacobea es extensa y admirable. Ya en 1984 emprendió la señalización del Camino de Santiago con flechas amarillas desde Francia (en los primeros tramos contó con colaboradores de asociaciones de Navarra) hasta Compostela.
En el trayecto el gallego realizó varios trabajos de limpieza, recuperación de tramos perdidos, numeración kilométrica, etc. Hoy se considera su trabajo de señalización como la delimitación más segura de los tramos originales de la ruta jacobea.
¿Por qué las flechas son amarillas?
La razón es tan lógica como simple; el sacerdote compró pintura sobrante a bajo coste de la señalización de obras de la carretera (donde se utiliza este color en vez del blanco habitual) y con su Citröen de dos caballos inicio el viaje hasta Roncesvalles para ir parando en todas los puntos del Camino Francés donde fuera fácil perderse, algo habitual hace algunas décadas en la ruta jacobea. Con esto logró que se pudiera guiar a los peregrinos de forma clara y efectiva, evitando que se desviaran del camino correcto. Con este gesto aparentemente simple, Valiña logró encender una chispa que devolvería la vida y la energía a uno de los caminos más emblemáticos de la historia mundial y sobretodo hizo que el Camino de Santiago sea lo que es hoy en día rozando el medio millón de peregrinos anuales es un hito sobretodo porque por ejemplo, para ponerlo en perspectiva antes de que Elías tomase cartas en el asunto (1984) en el año 1978 llegaron a Santiago tan sólo 13 peregrinos, casi parece impensable con lo que es hoy en día.

Logros de «O cura do Cebreiro»
Su trabajo, junto con el de otros amantes del Camino, permitió recuperar tramos perdidos de esta ruta y gracias a su señalización a los peregrinos les resultó más fácil seguir un itinerario único.
Todo esto se define en la elaboración de guías del Camino de Santiago, que incluía textos, fotos y mapas, así como consejos e indicaciones de cada etapa, estas se han diversificado y profesionalizado, dando paso a una serie de señalizaciones más complejas y elaboradas que incluyen mojones y placas informativas, pero siempre manteniendo la flecha amarilla como un símbolo central y guía constante para los viajeros.

Los indudables méritos de Elías Valiño hicieron que fuera nombrado por unanimidad como: Comisario del Camino de Santiago durante el primer Encuentro Xacobeo celebrado en Santiago de Compostela en 1985. Actualmente sus descendientes siguen realizando esta labor gracias a la colaboración de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago.
Anécdota curiosa:
Según la leyenda, la Guardia Civil lo paró mientras llevaba cientos de botes de pintura amarilla. Cuando le preguntaron qué hacía, él respondió: “Estoy preparando una invasión”. Se refería a la invasión de peregrinos que vendrían.

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